Violencia en el Perú de hoy

En nuestro país existe violencia sin control cada vez más evidente, violencia en las calles con la delincuencia, violencia en el interior de la familia, violencia encubierta, pero en este momento destaca la violencia frente a las protestas callejeras.

Evidentemente, violencia no es lo mismo que agresividad. La agresividad está determinada por un factor biológico; todos los seres vivos son potencialmente agresivos, pero la violencia es inherente a la condición de ser humano.

Las formas de violencia, frecuente de estos tiempos, son la delincuencia, el feminicidio y el bullying; pero ahora hemos tenido una violencia policial y represiva, tal vez en respuesta a provocaciones, pero fue una respuesta realmente descontrolada.

Los policías necesitan constantemente una evaluación psicológica. En todos los países del mundo, los policías, muchas veces, pierden el control de sus acciones y existen varios casos evidentes documentados con videos. Pero la violencia en ellos puede y debe ser controlada; la violencia en los policías puede ser mortal, se puede confirmar en este tiempo la intensidad de esa violencia. La evaluación a los policías seria preventiva, y cada cierto tiempo obligatoria, pero un entrenamiento en autocontrol de sus impulsos, de sus reacciones inadecuadas, sería fundamental.

El autocontrol podría estar basado en un manejo cognitivo (entrenamiento cognitivo) de cada situación que afrontan, sobre todo, en las calles. Este entrenamiento debe estar acompañado de terapias de manejo de impulsos en momentos de intensidad, así como utilizar técnicas de inhibición de acting y también un entrenamiento intenso para el desahogo de sus frustraciones.

Se pueden controlar acciones policiales violentas si proveemos a los policías de información e instrucción de derechos humanos y de respeto a todas las personas. La educación es, sin duda, otra fuente valiosa de control de violencia y la institución con mejores opciones para capacitar y educar a los policías sería, indudablemente, la Universidad.

Esperemos mejores tiempos, sin violencia y con educación universitaria de primer nivel.

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